IFRS 18: El cambio más grande a los estados financieros en años — Qué significa para tu empresa (y su impacto en México)
El International Accounting Standards Board (IASB) publicó la norma IFRS 18, la cual sustituye por completo a la histórica IAS 1. Aunque su entrada en vigor obligatoria está fijada para los ejercicios que inicien a partir del 1 de enero de 2027, no es un ajuste menor ni un problema del futuro: redefine por completo cómo se presentan, se estructuran y se leen los estados financieros.
Las empresas que reportan bajo IFRS —coticen o no en bolsa— necesitan acelerar su preparación. Debido a que la norma exige una aplicación retrospectiva completa, los estados financieros de 2027 deberán incluir de forma obligatoria las cifras del ejercicio comparativo 2026 bajo las nuevas reglas. Esto significa que la contabilidad actual ya debe estarse capturando con la estructura de la IFRS 18.
¿Qué es IFRS 18 y a quién aplica?
IFRS 18 sustituye a la IAS 1 (Presentación de Estados Financieros) y aplica a toda empresa que reporte bajo estándares internacionales, sin importar su tamaño o si cotiza en los mercados de valores.
Esto incluye a las subsidiarias locales que consolidan información para una casa matriz o grupo extranjero que reporta bajo IFRS. Si este es el caso de tu empresa, tu información financiera local debe alinearse a la nueva estructura de inmediato para evitar inconsistencias en la consolidación.
Las 5 categorías fijas
Hasta ahora, la presentación de la "utilidad operativa" dentro del estado de resultados dependía en gran medida del criterio libre de cada administración. IFRS 18 elimina esta flexibilidad. Aunque la utilidad neta final será exactamente la misma, todo ingreso y gasto se clasificará obligatoriamente en 5 categorías fijas:
Operación: Actividades principales del negocio.
Inversión: Retornos de inversiones en asociadas, negocios conjuntos y propiedades de inversión.
Financiamiento: Transacciones que involucran la obtención de capital y pasivos financieros.
Impuestos sobre la renta.
Operaciones discontinuadas.
A partir de esta estricta división, se vuelven mandatorios subtotales estandarizados clave: la Utilidad de Operación y la Utilidad antes de Financiamiento e Impuestos. Si tu empresa utiliza actualmente una definición propia de "utilidad operativa" o "EBIT", es crítico revisar su alineación, ya que es muy probable que debas reclasificar partidas que antes considerabas operativas.

Clasificación de gastos: naturaleza, función o mixto
La norma exige que cada empresa elija y justifique un método claro de presentación de gastos en el estado de resultados: por naturaleza (sueldos, depreciación, materias primas) o por función (costo de ventas, gastos de administración).
Aunque se permite un método mixto, este debe responder a una lógica de negocio rigurosa y justificada en las notas. Una vez elegido el criterio, este debe mantenerse de forma consistente entre periodos; ya no es una decisión que se pueda modificar libremente reporte a reporte.
Métricas de desempeño de la administración (MPM): Ahora auditadas
Muchas empresas comunican indicadores no-IFRS (como el EBITDA ajustado o utilidades corregidas) en sus reportes de gestión o asambleas para dar una lectura más clara de su desempeño.
Con la IFRS 18, estas cifras pasan a llamarse formalmente Métricas de Desempeño de la Administración (MPM). La gran diferencia es que ahora formarán parte de las notas de los estados financieros auditados. Si tu empresa reporta una utilidad ajustada, tendrás que documentar, explicar públicamente su utilidad y conciliarla paso a paso frente a las cifras oficiales de la IFRS. En pocas palabras: tus métricas internas ahora estarán bajo la lupa de los auditores externos.
Cambios al estado de flujos de efectivo y la partida de goodwill
La reforma no se limita al estado de resultados. Trae dos cambios de alto impacto patrimonial:
Flujos de Efectivo sin libre elección: Se modifica la IAS 7 eliminando la flexibilidad para clasificar los intereses y dividendos pagados o recibidos. Ahora, su clasificación dependerá estrictamente de la actividad principal del negocio, terminando con la diversidad de criterios que existía entre empresas del mismo sector.
Línea separada para el Goodwill: El crédito mercantil (goodwill) ya no podrá mezclarse ni "esconderse" dentro de la partida general de "otros activos intangibles". La IFRS 18 exige que se presente como una línea totalmente separada en el balance general, cambiando la presentación visual de las empresas que han pasado por fusiones o adquisiciones.
¿Y qué pasa en México? El impacto en las NIF locales
Este tsunami contable no es exclusivo de quienes usan normas internacionales. El Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera (CINIF) ya tomó cartas en el asunto y alineó la normativa local emitiendo las nuevas NIF B-1 y NIF B-3, las cuales entrarán en vigor en 2028.
El cambio más drástico a nivel local es que desaparece el Resultado Integral de Financiamiento (RIF) tal y como lo conocemos. Las empresas mexicanas se verán obligadas a desmenuzar los intereses, las fluctuaciones cambiarias y el REPOMO para distribuirlos de manera precisa en las nuevas categorías fijas de la norma.
Cómo empezar a prepararte
Para evitar contingencias con los auditores al cierre del ciclo, las empresas deben avanzar de inmediato en tres frentes:
Mapeo y diagnóstico: Revisar la estructura actual de los estados financieros, identificar impactos en las métricas actuales (MPM) y segregar el goodwill en el balance.
Rediseño del Catálogo de Cuentas (ERP): Esto no es un cambio que se pueda resolver manualmente en Excel. Es indispensable reconfigurar el sistema ERP (SAP, Oracle, etc.) para que la captura de transacciones del periodo comparativo y futuro segregue los gastos por naturaleza o función de manera automatizada.
Capacitación al equipo y gobierno corporativo: El equipo de finanzas, los comités de auditoría y la dirección general deben comprender el impacto de los nuevos subtotales, ya que la forma en que el mercado y los accionistas evaluarán la rentabilidad del negocio está a punto de cambiar.
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